Cómo redimensionar una imagen sin perder calidad
Suelta una foto, elige un ancho, un alto o un porcentaje, y en un par de segundos tendrás el archivo redimensionado listo. Nada sale de tu dispositivo — el redimensionado ocurre por completo dentro de la pestaña del navegador, así que no hay espera de subida ni ningún servidor que vea tu foto.
Por píxeles frente a por porcentaje
Por píxeles es el modo que necesitas cuando un formulario, un sitio web o una imprenta piden un número exacto: “1280 px de ancho”, “800×600”, una foto de perfil que debe pesar menos de cierto tamaño. Escribe el ancho y la altura se calcula automáticamente para que nada se vea estirado, o escribe ambos si sabes exactamente lo que quieres. Al desactivar “mantener proporción” e indicar ancho y alto a la vez, la herramienta no estira la imagen: recorta el sobrante desde el centro para llegar exactamente a ese tamaño en píxeles.
Por porcentaje es más rápido cuando solo quieres algo más pequeño: reducir una foto al 50% antes de enviarla por correo, o achicar un lote de capturas de pantalla un 25% antes de pegarlas en un documento. Aquí no hay ampliación: subir el control por encima del 100% no añadiría detalle real, solo agrandaría los mismos píxeles y haría el resultado más borroso, así que esta herramienta solo reduce.
Tamaños recomendados habituales
Hay algunos números que aparecen constantemente:
- Imágenes principales de un sitio web: entre 1280 y 1920 px de ancho cubre casi cualquier pantalla sin desperdiciar ancho de banda.
- Imágenes de blog y artículos: entre 800 y 1024 px de ancho es más que suficiente para contenido dentro de una columna de texto.
- Publicaciones en redes sociales: 1080 px de ancho coincide con lo que muestran Instagram y la mayoría de las plataformas.
- Archivos adjuntos de correo: mantener las imágenes por debajo de 1 MB (aproximadamente 1200 px de ancho con calidad JPEG normal) evita los rebotes por “mensaje demasiado grande”.
Por qué no hace falta subir nada
Los navegadores modernos pueden decodificar, redimensionar y volver a codificar imágenes usando la misma API de Canvas en la que se apoyan los videojuegos y los editores de fotos. Esta herramienta dibuja tu foto en un lienzo invisible con el nuevo tamaño y lee el resultado como archivo — todo el proceso corre en la CPU de tu dispositivo, por eso los archivos muy grandes (más de 20 MB) pueden tardar un poco más en teléfonos antiguos.
Un efecto secundario que vale la pena conocer: se elimina la metadata de tu foto
Las fotos de móviles y cámaras suelen llevar metadatos EXIF — coordenadas GPS, el modelo de la cámara, la fecha y hora exactas. El redimensionado basado en Canvas no traslada nada de eso al archivo de salida, porque el lienzo solo contiene datos de píxeles. Si estás redimensionando una foto antes de publicarla, eso es una preocupación menos: la ubicación y los datos del dispositivo se eliminan automáticamente, sin ningún paso extra.